De Trump a Biden, ¿Cambio o continuidad en la Casa Blanca?


Por: Sebastián Díaz Valencia
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sebastian.diaz1032@ucaldas.edu.co

Para nadie es un secreto las diferencias ideológicas entre Trump y Biden. Aun así, en la política exterior, no siempre es posible actuar libre y deliberadamente. De cualquier manera, guste o no al gobierno actual, se le hace necesario mantener algunas posiciones dictadas por su antecesor, aunque públicamente Joe Biden quiera dar un giro de tuerca a la política exterior, afirmando que la diplomacia en América ha regresado.

Joe Biden se ha centrado en la solución de disfunciones económicas y sociales que tienen los Estados Unidos en su núcleo social y esta será su prioridad en materia de política interna, junto a la llamada política exterior de la clase media, en la que se busca la reactivación económica a través de tecnologías que creen empleo y fortalezcan la posición a nivel mundial. También ha mencionado que su política exterior tendrá como objetivos la competencia con China, la estabilización de las relaciones con Rusia, la recuperación del liderazgo internacional con los aliados, dejar atrás guerras que nunca terminan, particularmente las de medio oriente, y evitar la proliferación nuclear. Recalcando que Biden tiene en la mira y como objetivo principal el liderazgo mundial y la diplomacia, representativas de los Estados Unidos frente al mundo.

Con la llegada de Biden a la Casa Blanca se han logrado cambios importantes y se han revertido algunas de las decisiones polémicas del gobierno anterior. Estados Unidos ha vuelto al Acuerdo de París, justo a tiempo para la COP26, conferencia donde, por cuestión de liderazgo y contaminación, se hace necesaria la participación y verdadera voluntad por parte de la potencia occidental. También se ha revertido la política frente a la Organización Mundial de la Salud, retornando su calidad de miembro, en un especial momento de pandemia mundial. Además, el gobierno estadounidense ha acordado con Moscú la extensión del tratado START sobre armamento nuclear por cinco años más.

Ahora bien, el gobierno de los Estados Unidos ha identificado dos países a los cuales deberá prestar atención cuidadosamente. China y Rusia se encuentran dentro de la agenda política exterior estadounidense, pues según declaraciones estos dos países se cuentan en la lucha esencial entre la democracia y el autoritarismo, por lo que se hace necesaria una vigilancia, sin descanso, de los derechos humanos. Esta política, sin duda, deja a un lado problemáticas democráticas de países aliados de Estados Unidos, como es Arabia Saudita, Egipto y la India.

Aunque Estados Unidos ha querido mostrar fortaleza y liderazgo en su política exterior con la llegada de Biden, muchos críticos de este gobierno han mencionado que Biden se ve como un presidente débil, pues China es un gran competidor y en América Latina se han dado cuenta de esto.

Poco a poco, el gobierno de Biden ha mostrado que la política exterior no es tan fácil de llevar como se pensaba y que todo aquello que quería revertir del gobierno Trump no es posible. Incluso podría pensarse que algunas de estas políticas se han encrudecido con la llegada de Biden.

Muestra de lo anterior es que las medidas de la política comercial de Biden podrían no estar en una sintonía como la del gobierno Trump. El programa “Buy América” y la orden ejecutiva donde se instruye al gobierno federal a gastar más de $600.000 dólares de presupuesto en compras de productos nacionales pueden dar fuerza a lo dicho. Con Irán, al momento no se ha restablecido el acuerdo, aun con las críticas que se había realizado al gobierno de turno, aunque al momento se espera un giro de tuerca. En América Latina no ha habido un cambio significativo y, en particular, se han endurecido las sanciones hacia Cuba tal como lo mencionó el presidente Biden el 30 de julio pasado.

Lo que nos muestra este escenario es que no siempre se tiene vía libre para actuar en el escenario global, y el equilibro y la diplomacia son vitales en el ámbito internacional. Los gobiernos se deben a ciertos compromisos ideológicos y políticos, que maniatan la actuación de los países, que, en ciertos momentos, van en contra de sus propios intereses. De igual forma, estos cambios, positivos o negativos, impactarán en el mundo. Se espera poco para América Latina con el liderazgo de Estados Unidos, y teniendo en cuenta el fuerte desarrollo de la política exterior China, estaríamos en un nuevo escenario político-económico en la región.

(Imagen: LA Times)

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