La Cuarta Revolución Industrial: ¿El desafío global más importante?


Por: Leo Parra Cubides
e-mail: leoparracubides@gmail.com

Si nos preguntásemos actualmente cuál es el desafío global más urgente, con seguridad se nos vendrían a la mente temas como el cambio climático, la desigualdad, la pobreza estructural o la efectiva superación de la crisis generada por la Covid-19. Pero quizás estamos ignorando otro tema, que se relaciona con todos ellos. Me refiero a la Cuarta Revolución Industrial (CRI) y estas líneas son un llamado a analizar la CRI con la necesidad de una perspectiva “poshumana”.

En su texto La cuarta revolución industrial, Klaus Schwab (2016), el fundador del Foro Económico Mundial (WEF), nos expone cómo la era de la Inteligencia Artificial (IA) -característica principal de la CRI-, ya está aquí. No se puede pensar si su influencia se dará o no, sino cuándo. Las tres anteriores revoluciones fueron la construcción ferroviaria, las máquinas a vapor y la producción mecánica (1760-1840); la de la electricidad (finales del siglo XIX), y la computación y el Internet (1960-1990). Con esta cuarta revolución se origina la competencia mejorada de la cognición, el aprendizaje automatizado y la cooperación de mundos físicos y virtuales donde existe ubicuidad de dichos mundos.

Tener en cuenta la transición a la CRI es atender a un desafío que reúne todos los demás: el cambio climático dependerá de esos nuevos modos y modelos de producción (energías renovables, sustentabilidad en masa); los beneficios financieros y económicos dependerán de los parámetros internacionales que impongan los países en nuevos campos como la economía digital y el internet de las cosas; la seguridad militar dependerá de las nuevas tecnologías militares  -como drones, armas autónomas, nanotecnologías, armas biológicas y bioquímicas, hackeos, neurotecnología y ciborgs, así como también redes sociales terroristas-; y la desigualdad estructural tendrá la oportunidad o el riesgo de reducirse o aumentar en aquellos países donde la electricidad ni siquiera ha llegado. Schwab advierte sobre 29 riesgos y 13 tendencias globales.

Ya existen estudios que anticipan que la Inteligencia Artificial para la década del 2050 dominará los modos de relación en el mundo. En Colombia tenemos avances iniciales como los de Medellín con el Centro para la Cuarta Revolución Industrial y los robocops o policías robots. En Brasil el debate es amplio y común en la academia: programas de Ciencias Jurídicas ya analizan las condiciones para la transición a un escenario de ciberjusticia.

Quiero llamar la atención a que otros desafíos, son en realidad fragmentos de un Frankenstein o un Robin Hood que se avecina para el mundo. Por ejemplo, pensar en la guerra comercial entre EEUU y China es pensar en cómo el cibercomunismo chino -como lo denominan algunos autores- está ganando la disputa desde la misma exploración y fabricación de las materias primas que dominan la tecnología, las llamadas “tierras raras” y la tecnología 5G, ante un ‘ciberliberalismo’ que quiere imponerse en Occidente.

Los investigadores Maximiliano Vila y Marcelo Saguier llaman la atención sobre la transición al capitalismo de datos mediante el proceso de digitalización, lo cual afecta la relación entre la política y los nuevos cambios tecnológicos, lo que se conoce como la ciberpolítica. Advierten los escasos estudios que hay sobre este tema en Latinoamérica, a diferencia de los países tecnológicamente avanzados en idioma inglés. Esta advertencia es importante para entender temas como la ciberseguridad, la ciberdefensa o la ciberguerra en las relaciones internacionales; Vila y Saguier resaltan el caso más paradigmático de StuxNet, cuando los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel crearon este malware en el 2010 para sabotear sistemas informáticos de una de las centrales nucleares de Irán sin necesidad de un ataque militar, el desarrollo más sofisticado hasta el momento.

No solo es clara la magnitud de este desafío, sino que se hace necesario vincularlo al “poshumanismo”. Este concepto se refiere a la transición urgente para que los problemas económicos, sociales y políticos del mundo se atiendan desde una eventual superación de las limitaciones biológicas y mentales de los seres humanos gracias a los avances tecnológicos y, en especial, la IA. El poshumanismo que proponen autoras como Rosi Braidotti va en el sentido de reflexionar lo que queremos y quiénes queremos ser. Aquí la dimensión ética es necesaria con acciones de compromiso de todos los actores internacionales.

Con todo este escenario, la Cuarta Revolución Industrial nos lleva a reflexionar sobre las nuevas formas de relacionamiento y subjetivación y, sin duda, a que la política global sufrirá o se beneficiará de los impactos que se van a originar en la era de la Inteligencia Artificial. La pregunta que surge es, ¿en Latinoamérica somos conscientes y estamos preparados?

(Imagen: Xataca)

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