Migración venezolana: entre el discurso político y la xenofobia


Por: Gipsy Lozano López
e-mail: hglozano@uniquindio.edu.co

La migración de ciudadanos entre Colombia y Venezuela siempre ha estado presente en la agenda política de esas dos naciones. Sin embargo, en la última década, el tema de los migrantes venezolanos que ingresan a Colombia ha cobrado mucha más relevancia - cuando no preocupación - en las relaciones de ambos países. Una de las principales razones con las que se puede esgrimir lo anterior en el caso colombiano es que este ha sido un país que tradicionalmente ha aportado migrantes al mundo, mas no un país que los recibe. Esto ha llevado a debates en torno al impacto que ha tenido la migración venezolana en la seguridad del país.

Todo esto ha sido capitalizado por partidos y figuras políticas colombianas que, apoyadas en medios de comunicación y redes sociales, estructuran discursos en los que usan la migración para darle una imagen según la necesidad de la retórica. Lo anterior, con el propósito de evitar que Colombia corra con el mismo infortunio de algunos países de la región, o mostrar a la nación como aquella que garantiza los derechos fundamentales. Así, pues, se ha observado la migración con dos prismas diferentes: como un drama social producto "de sistemas económicos fallidos" y, por otro lado, como política humanitaria con la que ganar protagonismo en la región.

Migración como drama social

La migración venezolana ha sido considerada como una consecuencia del colapso político y social de ese país. Eso ha servido para que partidos políticos tradicionales de Colombia construyan discursos en los que atacan sectores que no están en sintonía con la hegemonía política colombiana, señalándolos de promover "modelos económicos fracasados". Dichos discursos en muchas ocasiones llegaron a entenderse como promotores de la xenofobia.

En la campaña presidencial del 2018, el Centro Democrático aprovechó la crisis venezolana para vender la amenaza del "castrochavismo" que volcaría a los colombianos a migrar hacía otros países. Era natural en ese entonces encontrar en las propuestas de gobierno por parte de algunos candidatos promesas de no convertirnos en Venezuela.

En Bucaramanga, en el 2018, una valla puesta por miembros del partido Centro Democrático llevaba la frase "no quiero vivir como venezolano". Esto generó rechazo de algunos sectores; incluso la campaña de Duque ordenó retirar la publicidad por considerar que aludía a la xenofobia. Sucedió igual con Ángela Hernández, quien en 2019 aspiraba a la gobernación de Santander y que usó en sus vallas publicitarias la frase "Venezolanos sí, pero no así. Control migratorio".

Los medios de comunicación también han usado la migración para armar sus discursos. En noviembre, la Cancillería colombiana puso en marcha un plan piloto de pico y cédula con el que se asignarían las citas para tramitar el pasaporte. Fue todo un fracaso. Las extensas filas hicieron que la Cancillería desistiera de la propuesta y regresara a la asignación de turnos de forma virtual. Este fenómeno fue capitalizado por periodistas afines al gobierno para insinuar que, debido a que candidatos presidenciales alternativos lideraban la intención de voto, muchos colombianos estaban intentando salir de Colombia antes de que la crisis llegara.

Estos discursos también han aparecido en momentos coyunturales que ha vivido Colombia. En las protestas del 2020, el expresidente Álvaro Uribe expresó en Twitter que Duque debía "deportar extranjeros vándalos", pues, según él, estos se habían infiltrado en las manifestaciones en contra del Gobierno. Su trino insinuaba que venezolanos pretendían "desestabilizar" la democracia colombiana.

Claudia López, alcaldesa de Bogotá solicitó a la policía proteger a los colombianos de los "venezolanos criminales", un discurso que causó polémica, pues estigmatizaba a los venezolanos cuando las cifras indican que de cada 100 hurtos sucedidos en Bogotá, sólo 2 son cometidos por ellos. Para Barómetro de la Xenofobia, todo esto ha hecho que las expresiones e insultos xenófobos aumenten en las redes sociales.

Política migratoria como discurso contra la xenofobia

En febrero, Iván Duque anunció el Estatuto Temporal de Protección con el que se pretende beneficiar a millones de venezolanos irregulares residentes en Colombia. Una propuesta loable que se esperaba desde hace tiempo y que ha sido apoyada por la mayoría de colombianos, pues no solo posiciona a Colombia como un país comprometido con la crisis venezolana, sino que permite la integración de millones de migrantes que pueden aportar al desarrollo del país.

En Colombia, distintos sectores políticos han instrumentalizado la crisis migratoria con el propósito de desarrollar retóricas del miedo que conduzcan a fines políticos, todo esto sin el afán necesario dar solución diplomática y contundente a esta crisis social. Por ahora, se ha logrado el Estatuto Temporal de Protección, pero falta hacer un poco más y decir un poco menos, comenzando por los líderes políticos y de opinión que deberían regular sus discursos tanto en medios de comunicación como en redes sociales.

(Imagen: El País)

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