Rhianna y la autodeterminación de Barbados
Por: Edén Felix Nieto
e-mail: (eden.felix@ucaldas.edu.co)
Barbados accedió finalmente a la independencia total el pasado 30 de noviembre, día en el que se convirtieron en una República Constitucional y en el que nombraron a Robyn Rihanna Fenty como heroína de la patria.
Iniciado a partir de 1955 aproximadamente,
el proceso de descolonización en África y el Caribe ha dado para episodios de
lo más cruento, o de lo más curioso. La interminable guerra civil en Sudán, la
institucionalización del Apartheid en Sudáfrica o el incumplimiento de
múltiples Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el caso
del Sáhara Occidental son sólo unos ejemplos. Sin embargo, pocos han caído en
la cuenta de que lo vivido en Barbados recientemente es un caso más de esta
historia casi interminable. Eso sí, bastante particular.
Impelido por las pretensiones del pueblo
caribeño y por los compromisos adquiridos por medio de las Resoluciones 1514 y
1541 de 1960, al Reino Unido no le quedó más remedio que renunciar a la isla en
1966, perdiendo un enclave que era estratégico entonces para el tráfico naval
de mercancías entre el Caribe y Europa. Sin embargo, a pesar de seguirse el
procedimiento democrático establecido a tal efecto (una consulta constitucional
para que el pueblo manifieste su intención de decidir su futuro), la federación
británica se guardó un as bajo la manga: Barbados quería ser independiente, sí,
pero también quería seguir perteneciendo a la Commonwealth para utilizar la
mancomunidad como puente en las relaciones internacionales. ¿Resultado?
Adquirieron estatus de estado “independiente”, pero la Reina Isabel II
siguió actuando como jefa de Estado y reina de la isla por 65 años.
De forma tácita, el pueblo insular acordó
una independencia que no lo era tal, pues es complicado actuar como estado
soberano cuando la jefatura del estado sigue perteneciendo al monarca de tu
otrora metrópoli. Tenían autonomía política y administrativa, por supuesto,
pero la isla siguió siendo un enclave fundamental para los negocios británicos
y europeos y un magnífico sumidero para impuestos que debían ser pagados en
estados desarrollados, pues allí es donde las empresas ejercen gran parte de su
actividad económica.
El caso es que en el transcurso de los
últimos 14 meses la gobernadora general de Barbados (una especie de primer
ministro) decidió retomar el ejercicio del Derecho a la Libre Autodeterminación
de su pueblo con el fin de lograr una independencia efectiva. Para ello,
presentó un proyecto de reforma constitucional que finalmente fue aprobado en
octubre, debiéndose presentar de nuevo a un proceso electoral para ratificar no
sólo la reforma, sino su acceso a la presidencia de la República tras
materializarse la salida del país de la Commonwealth el pasado 30 de noviembre.
Finalmente obtuvo la ratificación y, como autohomenaje, Barbados declaró a
Rhianna como heroína nacional gracias a su impacto como figura de las artes
reconocida a nivel mundial.
Varias normas internacionales son
fundamentales para entender este proceso. En primer lugar, debemos tener en
cuenta la Carta de las Naciones Unidas, que marca la pauta de lo que
desarrollarían los Pactos IDESC y DCyP y las Resoluciones destacadas, que
mencionan que se debe permitir a los pueblos “establecer libremente su
condición política y proveer su desarrollo económico, social y cultural”.
En 1970 llegó la Resolución 2625 de la ONU, en la que se establece que “todos
los pueblos tienen el derecho de determinar libremente, sin injerencia externa,
su condición política y de procurar su desarrollo económico social y cultural,
y todo Estado tiene el deber de respetar ese derecho de conformidad con las
disposiciones de la carta…”. Y esto es lo que ha hecho Barbados: determinar
libremente su condición política al convertirse en una República y dejar de
formar parte de la Commonwealth modificando unilateralmente lo dispuesto hace
65 años.
Poco ha podido hacer la Reina Isabel II a
este respecto, y no sólo por su retiro como figura pública en los últimos meses
por motivos de salud. La decisión corresponde única y exclusivamente al pueblo de
Barbados como pueblo otrora colonial que se autodetermina, y la independencia
real puede alcanzarse en un proceso lineal o bien por etapas, ya que no está
legalmente establecida una limitación a tal efecto.
La realidad es que la autodeterminación real es mucho más que banderas, parlamentos y primeros ministros, aunque para pueblos no coloniales sea suficiente. Hoy podemos decir que Barbados es, al fin, una isla libre de su pasado colonial. Y viendo lo visto, quién sabe, quizás no se detengan con la designación de Rhianna como heroína. Puede que hasta escojan la archiconocida “Umbrella” como himno nacional. Hoy todo es posible.
No clouds in my stones
Let it rain, I hydroplane in the bank
Comin' down at the Dow Jones
When the clouds come, we gone
We Rocafella
We fly higher than weather
In G5s or better
(Imagen: 20 Minutos)
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