En busca de una nueva historia, Colombia y Venezuela


Por: Stefany Osorio López
e-mail: Stefany.2061626347@ucaldas.edu.co

Después de seis años sin un encuentro bilateral entre Colombia y Venezuela, el 1 de noviembre de 2022 se reunieron Gustavo Petro y Nicolás Maduro en Caracas con el propósito de construir y renovar las relaciones entre los dos países y de consolidar una nueva forma de cooperación bilateral. En la declaración conjunta que dieron los presidentes se tocaron varios temas que son de interés internacional, así como de los países hermanos.

Entre los temas que se tocaron se encuentra el fenómeno de la migración y la frontera, un gran avance en la recuperación de la vida digna, la calidad de vida y el bienestar de la población que decide cruzar en busca de oportunidades. La llegada de Gustavo Petro a la presidencia y la restauración de relaciones con Venezuela significa que a largo plazo se pueden ir transformando los imaginarios que se tienen sobre la población migrante venezolana. No obstante, en el gobierno Duque a pesar de que las relaciones comerciales y diplomáticas con Venezuela se cerraron, los migrantes fueron acogidos por medio del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos de 2021.

La reunión y la restauración de las relaciones cooperativas de los países era algo esperado, pues Gustavo Petro a lo largo de su campaña presidencial lo advirtió. Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar por el sector más conservador de la política colombiana. Fue el caso de Paloma Valencia, quien afirmó en Twitter, entre otras cosas, que reunirse con un dictador y creer que eso le aporta a Colombia era un exceso de sectarismo político.

Con lo que no cuenta la senadora es que la restauración de las relaciones sí le trae beneficios a Colombia. En cierta medida Petro tendría un aliado más en la recuperación del Amazonas, hablar de la reconsideración de los derechos humanos, del fortalecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y el regreso de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones trae consigo que aspectos como la economía, la política y el bienestar social del país y los migrantes se puedan fortalecer. Así mismo, significaría la cooperación entre países que deben estar unidos para enfrentar los problemas que trajo la modernidad y el avance tecnológico, como el cambio climático, uno de los temas más urgentes a tratar en el mundo.

Algo importante a mencionar es el tono conciliador de Petro hacía Venezuela en la declaración conjunta. No significa debilidad en tanto que de ello depende la dignidad humana de las personas que se encuentran en la frontera. Porque de eso se trata, no solo son los beneficios económicos que trae la cooperación de ambos países, por ejemplo, con los resultados que se den a partir de la reunión de empresarios de Colombia y Venezuela en Cartagena. Lo central es dignificar la vida de los migrantes, es reconocer que la rivalidad y cerrar la frontera también aporta a la violación de los derechos humanos. Esto sin negar que en Colombia y Venezuela se ha quebrantado la confianza en el Estado e irrespetado los derechos humanos.

Sin embargo, el tono conciliador de Gustavo Petro no le impidió exigir a Venezuela reincorporarse en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Una vez más se ve el interés de Petro por dignificar y respetar la vida del ser humano. Este estrechamiento de relaciones de cierta manera significa que el país vecino pueda consolidar de nuevo su economía, lo que significaría un aumento en la oferta de empleo y, así mismo, de la calidad de vida y bienestar social.

Importante aclarar que la construcción de lazos con el fin de recuperar el “vigor comercial” del que habla Petro no solo está dirigido a los grandes empresarios. La frontera debe ser una zona donde exista lugar para el comercio plural, con espacio para el pequeño campesino, para comercio popular y donde pueden llegar las diversas poblaciones. Lo anterior concuerda con el propósito de fortalecer a Colombia como un país productor de alimentos, importante también para fortalecer la agricultura popular y dignificar el trabajo del campesino.

Que Petro y Maduro hablen de fortalecer los lazos comerciales y hagan referencia a Monómero y Pequiven, empresas de fertilizantes, no es casual. Según Agrofy News, el mercado global de fertilizantes es mayormente abastecido por Rusia, China y Canadá. Esto puede significar que Monómero, empresa colombo-venezolana, y Pequiven, empresa venezolana, entren al mercado global y compitan con estos grandes productores.

Finalmente, es necesario llegar a ese nuevo siglo de las luces del que habla Petro. Es necesario transformar el mundo y hacer de él un lugar en el que se pueda vivir dignamente. Es necesario y urgente recuperar el medio ambiente para la supervivencia de todas las especies y para ello el ser humano debe dejar de lado su ambición destructora.

(Imagen: El País)

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