Twitter y Facebook: sus nuevas pautas y desafíos


Por: Laura Marcela Martínez Mejía
e-mail: laurammm98@outlook.com  

Elon Musk y Mark Zuckerberg son los nombres más sonados en Silicon Valley y en el mundo en los últimos meses y no es precisamente por los videos y memes de perritos. La realidad en las redes sociales se ha convertido en una cuestión nacional e internacional, que poco a poco ha trascendido desde los intereses domésticos hasta las decisivas campañas políticas de los países, como una herramienta esencial para ganarlas. 

Y es innegable la importancia de las redes sociales en la actualidad: existe más transparencia por parte de los gobiernos cuando publican sus agendas, pensamientos y posturas políticas a través de estos espacios; es un canal más cercano. Sin embargo, no todo es tan positivo. Así como los ciudadanos son gobernados a través de decretos, leyes y constituciones; actualmente grandes compañías como Twitter plantean un nuevo sistema de reglas para el comportamiento de sus usuarios, reglas que no se rigen bajo aquellas normas legales que están establecidas de común acuerdo en un país o países miembros de organizaciones intergubernamentales. La cuestión al instante, ¿dónde quedan los principios, como el de la soberanía, sobre estas empresas? ¿Cómo regulan los países el comportamiento sobre estos magnates? La respuesta es que no lo hacen lo suficiente. 

Si bien estas compañías se encuentran en territorios estatalmente reconocidos, también es cierto que desde hace mucho tiempo no tienen intención de seguir con las dinámicas democráticas que conocemos. Estos debates no se demuestran solo en la evasión de impuestos. El debate a la fecha está en la mirada internacional, teniendo en cuenta que las políticas de uso de cada red social se alejan cada vez más de algunos de los principios liberales como los límites a la libertad de expresión.

Este es el caso especial de la moderación, la cual se creó como un punto medio entre dos extremos y para el caso de las redes sociales. Esto fue lo que permitió tener una “calma relativa” en los usuarios, para evitar el racismo, la xenofobia, entre otros. Sin embargo, la propuesta de estas empresas es simple: ampliar el espectro de contenidos, modificando las reglas de la moderación.

Con la llegada de Elon Musk a Twitter, el alto porcentaje de despidos continúa, pero también ha aumentado el temor a que las nuevas reglas, como es el caso de liberar aún más el discurso global, acaben afectando gravemente la integridad de las personas y los mismos estados.

Esta propuesta genera incertidumbre por dos razones: En primer lugar, si hasta el momento se han visto casos graves como asesinatos en línea, xenofobia, racismo, con normas de moderación fuertes y limitadas, los resultados que produzca una ampliación en la recepción de contenidos son desconocidos.

Sin embargo, en segundo lugar, es una oportunidad para darle más espacio a aquellas voces que han sido censuradas, lo que permitiría conocer actos de denuncia sobre violencia en todo el mundo, que deben ser conocidos y podrían disminuir los índices de estos hechos. Igualmente, permitiría la aceptación de otros pensamientos rechazadas estructuralmente.

Ahora bien, existe muy poco control sobre estas empresas, lo que preocupa y genera, muchas inquietudes sobre cómo serán las reglas de estas empresas respecto a los principios de soberanía y libertad de expresión. Ante la incertidumbre, muchos usuarios están migrando a plataformas alternativas, como es el caso de Mastodon, una red social semejante a Twitter, pero que ya se ha planteado también rige bajo sus propias reglas, incluso más arriesgadas, como lo recalcaba recientemente la prensa internacional. Por el momento, todos los servidores tienen sus propias reglas de moderación y otros no tienen ninguna. 

Es por esto que es indiscutible que la aplicación y protección a principios va a cambiar gracias a estas nuevas compañías que cuestionan cada día la manera en que se aplica la moderación, catalogándose como los nuevos dueños de las redes sociales y el mundo.

(Imagen: BBC)

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