Los BRICS y la reinvención del Sur Global
Por: María Paz Morales y Santiago Peláez
maria.2061921775@ucaldas.edu.co,
santiagope-bo@hotmail.com
La
evocación de los Países No Alineados (NAM, por sus siglas en inglés), la
organización internacional de países que decidieron no alinearse formalmente
con ninguno de los dos bloques de poder —capitalismo o comunismo— durante la
Guerra Fría, aparece con frecuencia en la retórica de los BRICS. Los BRIC
surgieron en 2001 como un concepto financiero creado por Jim O'Neill en Goldman Sachs para referirse a Brasil, Rusia, India y China como economías emergentes
con gran potencial global y terminó, irónicamente, siendo tomado por los
propios países para la conformación de un bloque multilateral de poder desde el
Sur Global. Durante la cumbre de 2023 en Johannesburg, el presidente Luiz
Inácio Lula da Silva calificó a los BRICS como “herederos de los no alineados”,
apelando así a la tradición de solidaridad del Sur Global. Sin embargo, ese
vínculo es más simbólico que histórico, puesto que Brasil nunca fue miembro
fundador del movimiento y solo India participó en las primeras conferencias de
no alineamiento en 1961. Aun así, esta comparación es útil para evocar los dos
caminos predominantes a la hora de interpretar a los BRICS.
Desde
un ángulo, ciertas ideas proclaman a los BRICS como una alternativa sólida al
predominio actual de las potencias occidentales y, además, como una suerte de
contrapeso o contraequilibrio frente a un sistema internacional concentrado en
unos pocos centros de poder. En este sentido particular, puede concebirse desde
esa herencia del NAM, donde se permite pensar en posibilidades de
multipolaridad del poder, bajo el intento de cobijar principalmente a países
del Sur Global.
Por
otro lado, también es necesario analizar a los BRICS con cautela y distancia
crítica. Desde otras miradas o ángulo de ideas que distan de pensarse desde una
ruptura hegemónica total con el orden internacional existente, el bloque puede
interpretarse como un fenómeno clásico de redistribución de poder dentro del
mismo sistema internacional. Los miembros del bloque han demostrado, en
diversas ocasiones, múltiples contradicciones políticas, económicas y
geopolíticas. Un hecho clave es la guerra entre Rusia y Ucrania, que rompe con
principios fundamentales de soberanía y no intervención, elementos centrales
del discurso del Sur Global. Asimismo, algunas acciones internacionales de
China representan vías contrarias a la gobernanza y autodeterminación de
algunos países aliados.
El
caso de China es crucial dentro del bloque, para entender los juegos de poder
dentro de la misma organización. Su enorme mercado interno, capacidad
industrial y proyección económica determinan gran parte del alcance
internacional de los BRICS. China ha financiado proyectos de infraestructura y
promovido mecanismos de cooperación económica que han fortalecido la presencia
del bloque en el sistema internacional. Como segunda economía mundial, le
otorga a los BRICS una capacidad de incidencia política y económica difícil de
ignorar.
La
naturaleza y expansión de los BRICS permiten pensar en una posible
reconfiguración del orden internacional hacia una multipolaridad creciente.
Tras el fin de la Guerra Fría, el sistema internacional estuvo marcado por una
predominancia estadounidense. Sin embargo, entre 2023 y 2026, el bloque BRICS+
amplió su presencia global y fortaleció la cooperación Sur-Sur. Su
participación en el PIB mundial pasó del 8 % en 2001 al 26 % en 2023,
reflejando el ascenso de nuevas economías y nuevos centros de poder.
No
obstante, esta multipolaridad no debe interpretarse automáticamente como un
escenario más justo o equilibrado. Algunos integrantes del bloque también han
ejercido dinámicas de dominación en distintos momentos históricos. Rusia y
China han consolidado espacios de influencia territorial y geopolítica,
mientras que África y Brasil también cargan con desigualdades históricas dentro
de sus propios territorios. Por ello, el discurso de los BRICS no puede
asumirse de manera completamente idealizada.
Así, más allá de pensar en la pérdida de la hegemonía mundial de los centros de poder históricamente focalizados, puede distinguirse la importancia que están jugando los BRICS en la ampliación de los márgenes de negociación internacional y, al mismo tiempo, en la apertura de posibilidades para que otras economías, tanto diversificadas como emergentes, que logren tener algún grado de incidencia sobre la economía internacional
Se puede ver, entonces, que los BRICS operan como una reorganización de su estructura semiperiférica. Varios autores señalan que las economías emergentes del bloque siguen atadas a modelos neocoloniales y al extractivismo. Aunque algunos miembros, especialmente China y, en menor medida, Brasil, han desarrollado importantes capacidades industriales y tecnológicas, gran parte de la inserción económica del bloque continúa dependiendo de la exportación de materias primas y de sectores manufactureros con distintos niveles de valor agregado, mientras persiste la dependencia tecnológica frente a los centros tradicionales de poder. Esto contribuye a reproducir asimetrías económicas y políticas dentro del sistema internacional. También es necesaria una reforma de la propia arquitectura de cooperación Sur-Sur para hacerla coherente con su discurso de equidad. Por ejemplo, el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS ha distribuido hasta ahora la mayor parte de sus préstamos 32.800 millones de USD, entre los países fundadores.
Bajo estas consideraciones, se marca una línea clara respecto a aquellos principios fundadores orientados hacia la diversificación mediante la multipolaridad, así como al fortalecimiento del Sur Global a través de alternativas económicas emergentes. Sin embargo, dichos objetivos deben considerarse teniendo en cuenta las mismas lógicas de poder, competencia e intereses estratégicos que históricamente han caracterizado al orden internacional tradicional.
(Imagen: Naciones Unidas)
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